Bien sea que una persona sea profesional de esta actividad o un novato, es necesario tener en mente que el montañismo -y especialmente la modalidad de alta montaña- no es una actividad que esté exenta de peligro. Sobre todo para quienes realizan de manera constante el excursionismo de montaña, hay que precisar que no todas las montañas tienen las mismas características y que aunque la confianza se gana a partir de la experiencia, no se debe descuidar en ningún momentos las reglas básicas de seguridad.

En este sentido a continuación presentamos algunas de las principales razones por las cuales en una actividad de excursión de montaña pueda ocurrir algún percance.

  • Equipo con defectos o en mal estado de mantenimiento
  • Condiciones físicas inadecuadas para el reto que representa una montaña en específico
  • Inexperiencia por parte de la totalidad de las personas que desarrollan la actividad.
  • No seguir las reglas básicas de los guías o expertos que acompañan la actividad por subestimarlas.

Tipos de peligro a enfrentar

Entre los peligros que enfrentan los montañistas hay algunos que pueden ser causados por ellos mismos (llamados peligros subjetivos) y otros que pueden suceder con independencia de la actuación del participante (llamados peligros objetivos)

  • Peligros subjetivos: Son los que de alguna manera pueden ser causados por el mismo deportista poniendo en peligro su integridad física o el feliz término de la actividad. Ejemplo de ello es el exceso de confianza a la hora de asumir un riesgo sin las precauciones necesarias, entrada en pánico, acercamiento a un abismo con extremada confianza, pérdida de orientación por equipo inadecuado, etc.
  • Peligros objetivos: Son los que se refieren a los que causa la propia naturaleza y sobre los cuales el deportista no tiene ningún tipo de control. Entre ellas están las avalanchas, las nevadas, el desprendimiento de piedras o de hielo, etc.