Al hacer senderismo se consume gran cantidad de energía que debemos reponer en el organismo a través de los alimentos. Por esto es importante la selección cuidadosa de los alimentos que se van a llevar el día de la actividad. Deben ser alimentos que resistan la temperatura, que no se derritan ni deformen al guardarse en una mochila llena de otros objetos, que sean livianos y que estén repletos de energía saludable.

Para este tipo de actividad es muy útil llevar alimentos como frutos secos, pues se conservan muy bien y ocupan poco espacio, y con poca cantidad se puede obtener una cantidad significativa de calorías, aportando al organismo grasas y proteínas saludables. Entre los más recomendables están las almendras, los maníes, los pistachos, aunque son muy recomendables también las mezclas de frutos, que pueden incluir pasas de uva y semillas de algunas flores como girasoles. Con estos frutos secos se pueden comprar barras integrales de cereales que son muy recomendadas para los viajes, pues son ricas y nutritivas. Es muy sugerido confeccionar nuestras propias barras de cereales, para poder controlar los ingredientes que ingerimos y evitar el consumo de químicos y conservantes.

Es vital llevar en este tipo de viajes, agua fresca en cantidad suficiente, o preferentemente abundante, pues sería una verdadera desgracia prescindir de este líquido. También son recomendadas las bebidas rehidratantes o isotónicas que permiten la rápida rehidratación del organismo, así como los jugos naturales, aunque estos últimos pueden ser sensibles a las altas temperaturas.

En algunos casos, los senderos que serán recorridos poseen árboles y arbustos frutales que le brindan al senderista la posibilidad de alimentarse de forma natural, lo cual es un elemento más que influye en la experiencia y la interacción del excursionista con el medio natural que lo rodea, haciendo un paseo mucho más completo.