Al igual que ocurre los deportistas, es necesario prepararse con antelación para la escalada de una montaña. Esta actividad requiere de un enorme esfuerzo físico, una gran voluntad y determinación, y una fuente de inspiración.

Una de las mejores y más convencionales formas de entrenar para el montañismo es a través de un profesional que se encarga de enseñar todo lo necesario para un correcto desempeño durante la actividad. Estas clases generalmente se encaminan a la preparación física y al entrenamiento en locales preparados para este fin, antes de aventurarse en una verdadera montaña. Estos profesionales también suelen acompañar a sus alumnos en sus primeras experiencias en la naturaleza, al enfrentar montañas reales y peligros reales, y así pueden llevar a la práctica la teoría aprendida durante las clases.

Claro está que el profesor se asegura de tomar todas las medidas necesarias para evitar que los aprendices salgan lastimados, como son la colocación de arneses y cascos de protección.

¿Cómo prepararse emocionalmente?

Realmente no existe una forma establecida de hacerlo, pues cada persona es diferente y enfrenta los retos de una forma especial. Es importante entender que la actividad involucra riesgos, pero que si se toman las medidas y precauciones necesarias, este se reduce en un notable por ciento; así como comprender que el montañismo una actividad que debe realizarse por placer y no por obligación, aunque trazarse metas y cumplirlas es realmente gratificante. Es importante conocer nuestras limitaciones como seres humanos, y a la vez confiar en nuestras capacidades, pero manteniendo los pies en el suelo aunque los sueños vuelen. Saber a qué nos enfrentamos, buscar información en los sitios web, hablar con personas que hayan realizado montañismo o ver películas y programas de televisión relacionados con el tema, realmente ayuda a comprender mejor a qué nos enfrentaremos en las montañas.