Cuando ya se ha escalado una montaña varias veces, se tiene confianza en uno mismo, y se han adquirido habilidades desarrolladas que facilitan el ascenso y el descenso, resulta una oferta tentadora la de realizar competencias deportivas con otros escaladores. Estas pueden ser muy variadas, pero algo muy importante en todas ellas es que deben realizarse de un modo seguro, por lo que siempre se recomienda la utilización de elementos de seguridad como el arnés, la cuerda dinámica, los mosquetones y el casco.

Las competencias deportivas son divertidas pues permiten compartir lo emocionante de la experiencia del montañismo con otras personas que también estén interesadas en esta actividad, y de las cuales podemos aprender nuevas técnicas, modalidades, estilos y trucos.

Las escaladas de montañas de estilo deportivo suelen ser menos peligrosas que otras más convencionales, pues la escalada ya cuenta con la estructura necesaria, pero se necesita de gran destreza, pues están ubicadas estratégicamente para aumentar el grado de dificultad de la subida.

La competencia consiste en la destreza que se muestra al realizar los movimientos que son necesarios para subir y bajar de la pendiente, aunque existen otras competencias que se enfocan más en la rapidez y no en la belleza, en las cuales el ganador es aquel que logre terminar el recorrido en el menor tiempo posible.

La escalada deportiva ofrece al aventurero una gran oportunidad de disfrutar de la altura con un nivel mucho menor de riesgo, por lo que es preferido por muchos que disfrutan la actividad física, pero que evitan una visita al hospital.

Es importante conocer que los lugares donde se realicen las competencias no deben ser dañados ni alterados en exceso, pues generalmente son entornos naturales que deben ser preservados con el fin de poder ser utilizados por muchos años y de mantener los ecosistemas.