Escalar una montaña, recorrer un sendero o visitar una pendiente son formas indiscutiblemente sorprendentes de conectarse con la naturaleza. Es una de las formas más aventureras de estrechar los vínculos con nuestras raíces primitivas, de recuperar, en una pequeña parte al menos, nuestra condición de animales.

¿Por qué querríamos regresar a nuestra condición de animales?

Pues porque en la sociedad actual en que nos vemos obligados a vivir nos hemos olvidado de lo más importante: hacer lo que nos llena espiritualmente y compartirlo con los demás. Es por esto que el montañismo, es una de las formas que nos permiten recobrar las fuerzas y dejar de lado las preocupaciones de la vida moderna, retomando al menos por un día, algunos elementos de la antigua forma de disfrutar la vida.

Quizás sea por esto que este tipo de actividades al aire libre está ganando tanta popularidad, especialmente entre los jóvenes. Es una forma de manifestar el sentimiento de libertad y expresarlo. Es una manera de sentirse vivo y hacer algo emocionante que no involucre grandes tecnologías ni modernas maquinarias.

Estas actividades de alto riesgo, dependen de quienes las realicen, pues aquellos más temerarios que las llevan a cabo sin pensarlo dos veces, y tal vez sin pensarlo siquiera, se exponen a un mayor peligro, al desobedecer las medidas de precaución y seguridad; mientras que aquellos otros que se toman el tiempo en disminuir la probabilidad de accidentarse, logran disfrutar de los mismos beneficios sin exponer su vida a los brazos de la muerte.

El montañismo es una actividad muy recomendada, pues ayuda a liberar el estrés, es un excelente ejercicio físico, promueve la consciencia ambiental, el trabajo en equipo y el respeto por la naturaleza y todos los elementos que la componen. Es sin dudas, una actividad altamente recomendada, siempre que se realice con precaución.